Desilusión
Soy la lágrima que cayó
en tu mejilla esa tarde
en la que descubriste que
quería a otra.
Él te saludó desde lejos
y eso fue todo,
no más palabras,
no más de sus sonidos.
Soledad sentiste
y nadie te podía consolar.
Soy la lágrima cayendo hoy
en tu mejilla salada
y te digo que
todo mejorará.