Enamorado
Aquella noche en el
muelle recordé al verte allí acodada
que todos los puentes
están enamorados de un suicida.
Pensé al oír tus gritos
que querías matarte por eso me acerqué.
Te hablé mientras
llorabas.
Me dijiste luego: “no
puedo ahogar a mis demonios, ellos saben cómo nadar”. Yo asentí y te dije “ven
conmigo” y nos fuimos a mi casa.
Nos vimos muchas veces
en el transcurrir de los meses, hiciste crecer flores en mis pulmones y aunque
eran hermosas no podía respirar cada vez que te sentía cerca porque me enamoré
de vos y hoy eres todo lo que quiero, tanto que duele, no quiero perderte; por
eso derrumbaré todos los puentes del mundo, salvando nuestras almas.