domingo, 5 de julio de 2015

Encuentro de Julio


El baile

Eran las tres de la madrugada. Habían estado bailando desde la una. Boleros, salsa, de todo un poco. Se escucharon los comienzos de un vals. Ella sonrió. Él suspiró, estaba mareado. Le murmuró al oído: “¿paramos?”, ella respondió “uno más y nos vamos”. Siguieron rítmicamente los compases del vals y al vibrar el último, María sintió que se caían. Se asustó. Él estaba con el culo en el suelo. Sonó el golpe seco de su cabeza contra el piso.

Blanco estaba su rostro. María gritó: “llamen a una ambulancia” porque le pareció que no respiraba. Se acercó y notó que un hilo de sangre le salía de la nariz. Después de una eternidad llegó la ambulancia y lo llevaron a un hospital.

Corridas, el olor del cloroformo le hacía doler la cabeza, se sentó en la sala de espera. Un médico salió, se acercó a ella y le dijo: “el señor Ramírez está en coma, habrá que esperar para ver como evoluciona”.

Creyó que se desmayaba pero aguantó. Meses y meses iba a verlo al hospital, le hablaba y le leía.

Tuvo la agradable noticia una primavera: él había despertado.

Desde esa noche María no baila más valses.