Educación
Como todas
las mañanas, Eduardo se preparó para sus clases equivalentes a tercer grado. Se
sentó en el escritorio junto a sus compañeros y sacó su netbook.
Entró el
profesor y dio los buenos días. Enseguida empezaron a leer una noticia por
internet, y el educador lo felicito por su lectura. Eduardo sonrió. ¡Era un
fierro el profe!
El recreo lo
hicieron en el parque virtual, mientras tomaban un jugo y un alfajor.
Luego
estudiaron ciencias sociales: la revolución de mayo y se emocionó con las
escarapelas.
Un alumno
cerró la compu y se negó a trabajar.
Todos se
asombraron. Después de un rato el profe lo llevó al lado, al aula de los
atrasados y volvió la calma en la clase.
Faltaba poco
para terminar la jornada a las doce. Leyeron una frase de Sarmiento y se
despidieron hasta el día siguiente.
El docente
se quedó solo en el salón. Quieto. Descargó sus circuitos en la Pc del docente
y sus articulaciones mecánicas se acomodaron en el armario, hasta la mañana
siguiente. Repasó la primera ley de robotica de Asimov: “No dañaras a un ser
humano”, y se puso en Sleep, hasta que se despertase a las 7:30 para otro día
escolar.