martes, 1 de abril de 2014
martes, 4 de marzo de 2014
Encuentro de marzo
Mi amiga Penélope
Para olvidarlo hice otras amistades y comencé
a relacionarme con otros hombres pero me
enamoro de varios al mismo tiempo.
Soy
bibliotecaria y trabajo por las mañanas en una biblioteca de una sociedad de
fomento. También me dedico a escribir, publiqué varios libros y me conocen bastante
en el ambiente literario, combinando ambas ocupaciones me alcanza para vivir y logro
ahorrar unos mangos.
Una de esas mañanas recorriendo estantes para
acomodar libros recordé a Troya, a Ulises y a Penélope: comparé la trama de un
tejido con la trama de un cuento y al anochecer llamé por teléfono a cada uno
de mis pretendientes diciéndoles que cuando terminase un cuento de suspenso me
casaría con el que haya adivinado cuales eran mis sentimientos al escribirlo.
Así
que aquí estoy, buscando noticias policiales para inspirarme en los periódicos,
la tele e internet y escribo lo que se me ocurre; o sea tejiendo y destejiendo palabras como Penélope
de Ítaca tejía de día y destejía de
noche lana y hebras de tela de oro con la semejanza de que yo escribo de día y
de noche borro y cambio todo porque no me gustó lo que inventé, porque en el fondo no quiero perder mi libertad de
soltera, diferenciándome de Penélope (a
quien considero una amiga) ya que estaba casada y no se sentía viuda, sabía que
su esposo Ulises estaba vivo y que regresaría a Ítaca, por lo tanto no aceptaba
casarse con otro.
Cada
uno de mis pretendientes dicen que él es el hombre de mi vida y algunos con
lágrimas y otros con rosas quieren que desista de esa tonta idea de terminar el
cuento y luego casarme con quien perciba lo que sentí, ya que la idea les
resulta ridícula y la escritura les parece eterna. Respondo que si quieren
vivir conmigo deben aceptar que la escritura sea eterna porque a eso me dedico,
así como aceptan que la luna está en el cielo.
El
sábado vino mi vecina y amiga Luisa a tomar unos mates con facturas, y la
charla es últimamente sobre el mismo tema: me dice que yo estoy loca, que
porque doy tantas vueltas para casarme…me dice también: ‘cásate y si no resulta
bien divórciate, es lo que hacen todos’. Yo contesto:”los abogados se llevarían
todo lo que gano, por el dinero que hay que pagar para cambiar el estado civil
de casada a divorciada, entonces prefiero saber bien lo que siento”.
Y
responde:”entonces júntate Mabel, así ves cómo se llevan conviviendo antes de
casarse”.
“Eso
ya lo tengo en cuenta, pero no sé con cual quiero tener ese proyecto de vida”
le respondo indecisa.
Ya
cansada de tratar de razonar conmigo agrega como si fuese una jueza: “si tardás
tanto en elegir, te quedarás sin ninguno, me parece que vos ya estás casada con tu escritura”.
Para
zafar de contestarle agrediéndola, mastico lentamente una factura.
Así transcurrieron los meses, entre sílabas y
pretendientes.
Hace
dos semanas recibí una carta de un primo de mi padre: tiene más de sesenta años
y decía no hallarse en condiciones de criar a su hijita de dos años, y me pide
que acepte la custodia de la criatura, que le preocupa el futuro de la misma ya
que a él le quedan poco ánimo (porque su
esposa había muerto) y pocos años de vida. Incluía los datos del abogado con
quien debería contactarme si yo aceptaba
ser la tutora.
Mi
vida está dando un giro inesperado y
emocionante.
Me
puse en contacto con el abogado, me contó de la vida de ellos, vi fotos de mi
primo y de Elizabeth (la criatura mencionada en la carta) y ya decidí
adoptarla.
Me
asombró la rapidez de la misma. Pero bueno, me dije a mí misma, a veces ni los padres biológicos saben cómo
criar a sus hijos, así que tomé el toro por las astas, y con internet y mi biblioteca tengo de donde obtener ayuda
para ser una buena madre.
Está
viviendo conmigo; le puse de segundo nombre: Penélope, como un homenaje a la
antigua tejedora de Ítaca.
Al
enterarse de la adopción, mis otros pretendientes se alejaron lentamente unos y
muy veloces otros, todavía estoy
escribiendo el cuento de suspenso; pero ahora no me interesa que adivine alguna
persona lo que siento.
Aproveché
las entrevistas con el abogado que se
ocupó de los trámites legales de la adopción, para sonsacarle datos de algún
caso violento de divorcio para escribir más cuentos policiales, porque es divorciado,
guapo y muy agradable.
Resulta
que no me casé, pero tengo una hija. Vemos al padre de Melisa cada tanto para
que ella no esté asustada con el cambio de tener madre y le sea fácil
aclimatarse.
El
sábado iremos al cine con el abogado, Raúl, (sí, con un abogado, yo que pienso
que se llevan todo el dinero cuando las parejas se divorcian) mientras mi amiga
Luisa cuida a Elizabeth Penélope.
lunes, 3 de febrero de 2014
Encuentro de febrero
Mis
turistas
A lo largo de mi
orilla ondulada veo y oigo a los turistas en verano. Los siento estremecerse
cuando se sumergen en mis aguas frías y volteantes, se ríen y gritan pero sin
miedo, lo hacen por diversión. Son mis turistas que vienen, casi todos los años
en la época de más calor en su tierra natal, a las ciudades de mi costa.
En los diferentes
balnearios, en el puerto salado miran los animales marinos y los barcos
pesqueros, observan a los marineros arreglando las redes de pesca.
Soy parte de sus
vidas por un breve lapso de tiempo: están paseando en maya, ojotas, sin relojes
pero con celulares, descansan de sus
trabajos y obligaciones, se sacan fotos y también filman lo que ocurre: los
aviones que hacen piruetas en el aire, a sus hijos jugando con el movedizo oro
caliente de arena, nadando en mí, saludan a los parientes que no vinieron y
sonríen a las cámaras para verse durante el invierno, para recordar lo bien que
la pasaron en las vacaciones durante el año agobiado de tareas rutinarias.
En algunos momentos
del día el viento que produzco los hace temblar de frío, pero con el sol les
resulta hermoso sentarse en las reposeras.
Después del
crepúsculo se alejan y puedo descansar: toco la arena, hablo con ella, me
responde; llevo su contestación al océano, y la suya regresa a la orilla de
nuevo una y otra vez. Los caracoles nos traen novedades de las plazas y calles
de la ciudad. Estamos siempre en contacto.
Durante las horas
nocturnas mi color está salpicado por el
blanco de la espuma; en el día es verde, ocre o gris; pero de noche soy tan
oscuro que reflejo la luna llena plateada. Sabiendo que ella pide a mis lobos
guardianes de piedra (y ellos obedecen) sobre
la rambla de la playa más concurrida que
vigilen a mis turistas mientras pasean por la peatonal, entran en el
casino o caminan sobre la arena de mis playas, yo descanso tranquilo: en ese
momento disfruto de mis horas de vacaciones.
Pero a veces ¡me
siento tan solo…haré que algunos de mis turistas se quede a hacerme compañía!
miércoles, 25 de diciembre de 2013
Encuentro anticipado de enero
Día del trabajador
Para ganar el sueldo hay que soportar situaciones que
pocas veces gustan, para existir como se planea.
De eso vivo: de sueldos, de movimientos de dinero. Me
dan, devuelvo algo, recibo más, una parte
me retiran.
Casi nunca me siento vacío. Casi siempre deben cuidar
de que esté repleto. Si estoy sin efectivo, se producirá una crisis laboral de
mis usuarios.
Algunos días me toquetean tanto que me da asco ver
personas.
Todas se acercan por interés, ninguna me demuestra
afecto, ni siquiera en este día me traen regalos. Me siento muy miserable. Me
sumerjo en la oscuridad toda la noche.
sábado, 7 de diciembre de 2013
Encuentro de diciembre: ¡¡Felices fiestas!!
El beso
Se despedían. Estaba oscuro.
Él, médico, agitando su mano derecha
algo dijo.
Ella, paciente, nada oyó,
sonreía apretando los labios.
De pronto sintió en la mejilla
casi en el labio superior
un beso mojado.
Ni el ni ella lo planearon.
Beso no pedido, beso no esperado.
Ella se fue preguntándose porque
le daba un beso ese día,
si antes se saludaban dándose
las manos derechas.
¿Beso no planeado?
Ella pensó si lo volvería a ver
ya que él viajaba pronto.
Nunca más se vieron.
¿Él la recuerda? Ella a él sí.
Ella maldijo su inexperiencia,
deseó que se repitiera el beso
pero no pudo ocurrir.
El maldijo que se retirase tan rápido
ella ese día y que él se marchase
de viaje.
¿Beso inesperado?
¿Beso no pedido?
Un beso que fue robado.
El beso
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