Continuación de Escalofriante de Thomas
Bailey Aldrich
Una mujer está sentada sola en una casa. Sabe que no
hay nadie más en el mundo: todos los otros seres han muerto. Golpean a la
puerta.
Ella da un respingo, asustada. Se levanta y abre la
puerta. Lo que ve la deja sin habla.
Es un traje espacial que tiene tres patas y cuatro
brazos, de casco oscuro.
Entra. Se quita el casco y se sienta. Le indica la
otra silla para que también se siente. Así lo hace. Éste habla: que viene de
otro planeta y han descubierto la plaga que exterminó a todos los seres vivos,
que lamentan no haber podido detenerla y
que supieron de su sobrevivencia.
Ella tiene tantas preguntas: cómo sabe su idioma,
cómo respira el oxígeno sin problema siendo verde como un sapo y con tres ojos.
Son respondidas: aprendió el idioma a través del viaje a la luna de los tres
astronautas terrestres y el oxígeno existe en su planeta. Agrega con voz cálida
que vino a llevársela con él.
La mujer se levanta temblando, grita durante unos
minutos, luego respira jadeando y al instante pone la pava a hervir para
hacerse un té para calmar sus nervios. Piensa en el ofrecimiento de ese
extraño, si se queda en la tierra estará sola hasta que muera y no sabe cómo
hará para sobrevivir sin comida ni tener alguien con quien comunicarse.
Hierve el agua, se hace el té, se sienta y pregunta
de qué mundo viene su acompañante.
Éste le responde que de Ocanta, un mundo similar a
la tierra que le gustara mucho.
Ella asiente. Toma el té. Sonríe y dice que se irá
con él. Le pide tiempo para hacer la valija como si se fuera de vacaciones al
mar. Al rato vuelve a la cocina y le indica que está lista. El ser sale, ella
detrás. Éste le menciona que su nave espacial está afuera del pueblo y que
deben ir caminando hasta allí. El paseo dura cuarenta minutos.
Ve la nave parecida a la Enterprise de viaje a las
estrellas, ahí se da cuenta que toda su vida deseó ser parte de una serie de
ciencia ficción pero de verdad.
Otros seres parecidos a su nuevo amigo la reciben.
Ella se siente casi feliz a pesar de ser el último ser humano y el único en
viajar a un planeta habitado. Suspirando mira por última vez el planeta Tierra.
Luego ingresa a una sala circular, ve puertas
enrejadas y muros de metal con ventanas altas.
La hacen entrar a una habitación, deja su valija, se
sienta en una cama y mira las otras habitaciones: hay seres muy diferentes, que
gruñen, chillan y dan vueltas.
Aterrorizada toma conciencia de que está en un
zoológico.
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