domingo, 15 de enero de 2017

Encuentro de enero 2017


Arte  dramático

El teatro es cálido. Las butacas son de felpa azul. El escenario es grande. Las cortinas son negras. El profesor comienza la clase mientras los alumnos se sientan en el suelo del escenario.

-Bien. Hoy vamos a representar algo inusual. Cinco de ustedes serán cosas o personas que escuchan un ruido y se esconden en el armario. Raúl representaras a Hamlet que por seguir una voz, la del padre, se esconde; Roque vos sos un niño de cinco años que se esconde porque tiene miedo de que el padre le pegue; Rita harás  de Dora la tarotista del pueblo: te ocultas porque las energías están concentradas en el placard ; Ignacio vos sos Mr. Smith, un investigador privado que sigue rastros y siente pasos en la casa y  presa del pánico se esconde y Julio vos sos un policía que espera dentro del placard para sorprender al asesino. Actuaran cinco minutos  cada uno y los demás hacemos de público. Empieza Raúl-

Por momentos se siente la atmosfera de Dinamarca, el llanto de una criatura, las fluctuaciones del aire en torno a las manos de Rita, se ve el brillo de una lupa, y se escuchan dos disparos. Todos los actores respiran  ajetreados después de su acto y se sientan.

El público aplaude. El profesor sonríe.

-          ¿Les hizo pensar en Narnia, el León, la bruja y el ropero el ejercicio? Esa es la idea. Entrar a otra dimensión aunque sea por un rato-

Algunos murmullos se escuchan.

-          ¿Qué sintieron?- 

Los cinco coinciden en que dar la sensación de estar dentro de un armario no es agradable, y tener que ser creibles desde allí les resultó  difícil.

El profesor asiente.

De pronto se cortó la luz. Gritos. El profesor dice que se queden quietos, prende un encendedor y va hacia atrás de la escena.

Mueve la térmica y vuelve la luz.

-          ¿Están bien?-

-          Si-

-          Bueno, sigamos. Esperen, ¿adónde están Raúl, Roque, Rita, Ignacio y Julio?-

Los llaman, después gritan sus nombres pero no aparecen. Retorciéndose las manos se miran, uno se deja caer al piso.

El profesor agarra su celular y llama a la policía. Cuando éstos llegan les explica lo sucedido. Los buscan, pero no los encuentran. Todos tiemblan y se van a sus casas aterrados.

El profesor suspira y se sonríe torcidamente.  Ha salido todo como el planeó.

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