Arte
dramático
El teatro es cálido. Las butacas son de felpa
azul. El escenario es grande. Las cortinas son negras. El profesor comienza la
clase mientras los alumnos se sientan en el suelo del escenario.
-Bien. Hoy vamos a representar algo inusual.
Cinco de ustedes serán cosas o personas que escuchan un ruido y se esconden en
el armario. Raúl representaras a Hamlet que por seguir una voz, la del padre, se
esconde; Roque vos sos un niño de cinco años que se esconde porque tiene miedo
de que el padre le pegue; Rita harás de
Dora la tarotista del pueblo: te ocultas porque las energías están concentradas
en el placard ; Ignacio vos sos Mr. Smith, un investigador privado que sigue
rastros y siente pasos en la casa y
presa del pánico se esconde y Julio vos sos un policía que espera dentro
del placard para sorprender al asesino. Actuaran cinco minutos cada uno y los demás hacemos de público.
Empieza Raúl-
Por momentos se siente la atmosfera de
Dinamarca, el llanto de una criatura, las fluctuaciones del aire en torno a las
manos de Rita, se ve el brillo de una lupa, y se escuchan dos disparos. Todos
los actores respiran ajetreados después
de su acto y se sientan.
El público aplaude. El profesor sonríe.
-
¿Les
hizo pensar en Narnia, el León, la bruja y el ropero el ejercicio? Esa es la
idea. Entrar a otra dimensión aunque sea por un rato-
Algunos murmullos se escuchan.
-
¿Qué
sintieron?-
Los cinco coinciden en que dar la sensación de
estar dentro de un armario no es agradable, y tener que ser creibles desde allí
les resultó difícil.
El profesor asiente.
De pronto se cortó la luz. Gritos. El profesor dice
que se queden quietos, prende un encendedor y va hacia atrás de la escena.
Mueve la térmica y vuelve la luz.
-
¿Están
bien?-
-
Si-
-
Bueno,
sigamos. Esperen, ¿adónde están Raúl, Roque, Rita, Ignacio y Julio?-
Los llaman, después
gritan sus nombres pero no aparecen. Retorciéndose las manos se miran, uno se
deja caer al piso.
El profesor agarra su
celular y llama a la policía. Cuando éstos llegan les explica lo sucedido. Los
buscan, pero no los encuentran. Todos tiemblan y se van a sus casas aterrados.
El profesor suspira y
se sonríe torcidamente. Ha salido todo
como el planeó.
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