Desaparición
Me llamo Alejandra. Hace cinco años, cuando tenía ocho, pasó
algo terrible. Vivía y vivo en el Barrio La Marina en Ituzaingó.
Me encantaban y aun me encantan los cuentos de detectives.
Con mi mejor amigo Marcelo investigábamos cosas.
Cerca de mi casa había una mercería. A Elsa, la mujer que la
atendía, no la veíamos desde hacia quince días.
Entusiasmados Marcelo y yo empezamos a investigar: primero
hablamos con los vecinos, ninguno la había visto en la casa ni sabían si se
había ido de viaje o que.
Le preguntamos a José, el marido y dijo que no nos preocupáramos
que Elsa estaba en casa de su madre, pero no le creímos. Seguimos investigando.
Un día cuando este se fue al centro entramos por una ventana a
su casa. Revisamos. El comedor, la cocina estaba todo en orden. En el
dormitorio se hallaba la cama matrimonial con un cubrecama azul y dos mesitas
de luz con veladores. Había un armario que abrimos: estaban polleras, vestidos
y zapatos de mujer. Vimos dos maletas con rueditas, en los cajones había
bombachas, corpiños y calzoncillos. Nos dimos cuenta de que nada faltaba y
supimos que Elsa no había viajado.
Salimos apurados. En el fondo había un galponcito. Nos
acercamos. Estaba cerrado con un candado. Olimos algo feo pero temiendo que
José llegara nos fuimos.
En la vereda nos encontramos con Ana, mi peor enemiga. Me tiró
bolitas a la cara. Corrimos. Nos persiguió pero no nos alcanzó.
Cuando estuvimos en mi casa hablamos.
-¿Qué hacemos Ale?-
Pensé y dije:
-¿¡Le avisamos a la policía del olor?!-
-¡¡No, estás loca!!-
- Bueno, vigilemos a José, a ver que hace-
Estuvimos de acuerdo y nos preparamos para empezar al día
siguiente.
Pero no pudimos hacerlo. José no volvió. Lo habían atrapado robando
una agencia de viajes. Estaba preso.
Entonces decidimos avisarle a la policía del olor.
Días después supimos que habían entrado al galponcito donde
había sillas oxidadas, muebles viejos y al fondo había un saco de arpillera.
Dentro estaba el cadáver de Elsa
José fue acusado y se probó que era el asesino por un pelo
suyo en las uñas de Elsa, que se había defendido cuando la atacó; la mató
porque tenía celos de Luis, el actor principal del teatro municipal.
Fue el notición del barrio que se chismorreo durante meses.
El comisario Gutiérrez nos agradeció el dato. Y nos sentimos
como Sherlock Holmes el cual me contó mi papá que era un personaje detective
muy famoso.
Hoy, leo cada novela de él con pasión, trato de adivinar quién
es el culpable, ¡¡y acierto la mayoría de las veces!!
No hay comentarios.:
Publicar un comentario