sábado, 3 de junio de 2017

Encuentro de junio


Desaparición

Me llamo Alejandra. Hace cinco años, cuando tenía ocho, pasó algo terrible. Vivía y vivo en el Barrio La Marina en Ituzaingó.

Me encantaban y aun me encantan los cuentos de detectives.

Con mi mejor amigo Marcelo investigábamos cosas.

Cerca de mi casa había una mercería. A Elsa, la mujer que la atendía, no la veíamos desde hacia quince días.

Entusiasmados Marcelo y yo empezamos a investigar: primero hablamos con los vecinos, ninguno la había visto en la casa ni sabían si se había ido de viaje o que.

Le preguntamos a José, el marido y dijo que no nos preocupáramos que Elsa estaba en casa de su madre, pero no le creímos. Seguimos investigando.

Un día cuando este se fue al centro entramos por una ventana a su casa. Revisamos. El comedor, la cocina estaba todo en orden. En el dormitorio se hallaba la cama matrimonial con un cubrecama azul y dos mesitas de luz con veladores. Había un armario que abrimos: estaban polleras, vestidos y zapatos de mujer. Vimos dos maletas con rueditas, en los cajones había bombachas, corpiños y calzoncillos. Nos dimos cuenta de que nada faltaba y supimos que Elsa no había  viajado.

Salimos apurados. En el fondo había un galponcito. Nos acercamos. Estaba cerrado con un candado. Olimos algo feo pero temiendo que José llegara nos fuimos.

En la vereda nos encontramos con Ana, mi peor enemiga. Me tiró bolitas a la cara. Corrimos. Nos persiguió pero no nos alcanzó.

Cuando estuvimos en mi casa hablamos.

-¿Qué hacemos Ale?-

Pensé y dije:

-¿¡Le avisamos a la policía del olor?!-

-¡¡No, estás loca!!-

- Bueno, vigilemos a José, a ver que hace-

Estuvimos de acuerdo y nos preparamos para empezar al día siguiente.

Pero no pudimos hacerlo. José no volvió. Lo habían atrapado robando una agencia de viajes. Estaba preso.

Entonces decidimos avisarle a la policía del olor.

Días después supimos que habían entrado al galponcito donde había sillas oxidadas, muebles viejos y al fondo había un saco de arpillera. Dentro estaba el cadáver de Elsa

José fue acusado y se probó que era el asesino por un pelo suyo en las uñas de Elsa, que se había defendido cuando la atacó; la mató porque tenía celos de Luis, el actor principal del teatro municipal.

Fue el notición del barrio que se chismorreo durante meses.

El comisario Gutiérrez nos agradeció el dato. Y nos sentimos como Sherlock Holmes el cual me contó mi papá que era un personaje detective muy famoso.

Hoy, leo cada novela de él con pasión, trato de adivinar quién es el culpable, ¡¡y acierto la mayoría de las veces!!


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