jueves, 11 de julio de 2013

El blog del gordo José


Massitas a la Capriles                          Por José Sánchez

 

El termómetro casi explota en la febril medianoche del sábado 22 de junio próximo pasado.

El cierre de listas, con nombres apellidos y número de documentos, embudó todo la tensión acumulada.

Como es costumbre, sonrisas y palmadas fueron de la mano con los aullidos, gritos, lamentos y llantos.

Las ambulancias tuvieron que trabajar a destajo.

Entre tanta zaranda, resaltó nítida la jugada prohijada por el bloque dominante tradicional: un joven y pujante intendente ( según una prolija y cuidadosa construcción multimediática, clarineteada desde hace tres años) encarna la nueva esperanza blanca.

La receta no por conocida, es menos eficaz.

Yo no tomo parte en esta pelea sin sentido. (libreto robado a Daniel, desde ahora y por un lapso incierto de tiempo, “el solitario”)

Yo me preocupo por gestionar y atender las necesidades concretas de la gente.

Y vengo a proponer la “superación del kirchnerismo”, no su destrucción.

Dialogo con todos, y yo sí que puedo tener un millón de amigos.

Especialmente porque tengo muy buena onda con la embajada yanqui.

Se puede gobernar dialogando y  sin conflictos.

Y es cierto.

Por supuesto que sí.

Siempre y cuando no se afecten los intereses de los grandes grupos económicos locales y extranjeros.

Siempre y cuando se permita el libre saqueo de los bancos y sectores financieros.

Siempre y cuando se vuelva de modo más o menos notorio, pero sin dudas en lo esencial, a depender de la política yanqui para los piojosos latinos de sus patios traseros.

Siempre y cuando se le permita a Clarín seguir siendo el verdadero poder detrás del gobierno (de cualquier gobierno).

Siempre y cuando no se toquen los privilegios mafiosos de las corporaciones ( Jueces, Burócratas Sindicales, Iglesia).

Siempre y cuando se practique la justicia social como mera caridad, como asistencialismo focalizado para calmar a todos esos negros de mierda…y que no jodan.

Siempre y cuando se incremente la competitividad bajando los salarios en términos reales.

Siempre y cuando se termine con los subsidios y toda esa millonada de guita que le tiran a los negros vagos con la plata de “mis impuestos”…Ay…qué horror ¡¡¡¡¡

Siempre y cuando, como sea, como dé lugar, se pueda acabar con este gobierno de los Kirchner, que se empeña en redistribuir la riqueza para los que menos tienen.

Ánimo correligionarios, camaradas y afines, que éstos sólo tienen convencidos al 30 % de los que votan.

 Les podemos quitar ese otro 24 % que los acompañó en el 2011 con el cuentito de que vamos a seguir con algunas de las cosas que hicieron.

Les decimos que vamos a seguir con la Asignación Universal pero dejamos que se la coma la inflación y en un par de añitos desaparece.

Les sacamos el impuesto a las ganancias en los salarios, pero en ese mismo par de añitos le rebajamos el sueldo con la inflación y la devaluación. Y muchos de esos giles encima nos van a votar contentos.

Y por sobre todo, las massitas a la capriles van a aparecer en los diarios y la televisión cómo la solución para el dolor de estómago que nos causa el kirchnerismo.

Confiemos en la voracidad y la angurria.

Muchos de estos giles en el 2001 y 2002 ni siquiera tenían un empleo.

Ahora están enojados porque pagan el impuesto a las ganancias porque ganan más de nueve lucas.

Confiemos en la falta de memoria.

En la inocencia.

Muchos de ellos no entienden que esto es una lucha por el poder.

Creen que es una cuestión de más o menos democracia.

Cuando se quieran dar cuenta ya los habremos jodido.

Son tan pavotes, que capaz que se creen que se puede lograr todo lo que los kirchneristas  lograron, pero sin pelearse con nadie.

Son tan pavotes que pueden llegar a creer que los privilegios y ganancias que se les recortan a los poderosos tradicionales no genera nada en ellos.

 Que se la bancan piolas porque son republicanos y respetuosos de las instituciones.

Que los conflictos ocurren porque Cristina tiene mal carácter.

Son tan pavotes, tan inocentes.

Si no fuera que se lo merecen, por grasas y por vagos, hasta nos darían pena.

Vamos gordis

Massitas a la capriles para todos.

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