Massitas a la Capriles Por José Sánchez
El
termómetro casi explota en la febril medianoche del sábado 22 de junio próximo
pasado.
El
cierre de listas, con nombres apellidos y número de documentos, embudó todo la
tensión acumulada.
Como es
costumbre, sonrisas y palmadas fueron de la mano con los aullidos, gritos,
lamentos y llantos.
Las
ambulancias tuvieron que trabajar a destajo.
Entre
tanta zaranda, resaltó nítida la jugada prohijada por el bloque dominante
tradicional: un joven y pujante intendente ( según una prolija y cuidadosa
construcción multimediática, clarineteada desde hace tres años) encarna la
nueva esperanza blanca.
La
receta no por conocida, es menos eficaz.
Yo no
tomo parte en esta pelea sin sentido. (libreto robado a Daniel, desde ahora y
por un lapso incierto de tiempo, “el solitario”)
Yo me
preocupo por gestionar y atender las necesidades concretas de la gente.
Y vengo
a proponer la “superación del kirchnerismo”, no su destrucción.
Dialogo
con todos, y yo sí que puedo tener un millón de amigos.
Especialmente
porque tengo muy buena onda con la embajada yanqui.
Se
puede gobernar dialogando y sin
conflictos.
Y es
cierto.
Por
supuesto que sí.
Siempre
y cuando no se afecten los intereses de los grandes grupos económicos locales y
extranjeros.
Siempre
y cuando se permita el libre saqueo de los bancos y sectores financieros.
Siempre
y cuando se vuelva de modo más o menos notorio, pero sin dudas en lo esencial,
a depender de la política yanqui para los piojosos latinos de sus patios
traseros.
Siempre
y cuando se le permita a Clarín seguir siendo el verdadero poder detrás del
gobierno (de cualquier gobierno).
Siempre
y cuando no se toquen los privilegios mafiosos de las corporaciones ( Jueces,
Burócratas Sindicales, Iglesia).
Siempre
y cuando se practique la justicia social como mera caridad, como
asistencialismo focalizado para calmar a todos esos negros de mierda…y que no
jodan.
Siempre
y cuando se incremente la competitividad bajando los salarios en términos
reales.
Siempre
y cuando se termine con los subsidios y toda esa millonada de guita que le
tiran a los negros vagos con la plata de “mis impuestos”…Ay…qué horror ¡¡¡¡¡
Siempre
y cuando, como sea, como dé lugar, se pueda acabar con este gobierno de los
Kirchner, que se empeña en redistribuir la riqueza para los que menos tienen.
Ánimo
correligionarios, camaradas y afines, que éstos sólo tienen convencidos al 30 %
de los que votan.
Les podemos quitar ese otro 24 % que los
acompañó en el 2011 con el cuentito de que vamos a seguir con algunas de las
cosas que hicieron.
Les
decimos que vamos a seguir con la Asignación Universal pero dejamos que se la
coma la inflación y en un par de añitos desaparece.
Les
sacamos el impuesto a las ganancias en los salarios, pero en ese mismo par de
añitos le rebajamos el sueldo con la inflación y la devaluación. Y muchos de
esos giles encima nos van a votar contentos.
Y por
sobre todo, las massitas a la capriles van a aparecer en los diarios y la
televisión cómo la solución para el dolor de estómago que nos causa el
kirchnerismo.
Confiemos
en la voracidad y la angurria.
Muchos
de estos giles en el 2001 y 2002 ni siquiera tenían un empleo.
Ahora
están enojados porque pagan el impuesto a las ganancias porque ganan más de
nueve lucas.
Confiemos
en la falta de memoria.
En la
inocencia.
Muchos
de ellos no entienden que esto es una lucha por el poder.
Creen
que es una cuestión de más o menos democracia.
Cuando
se quieran dar cuenta ya los habremos jodido.
Son tan
pavotes, que capaz que se creen que se puede lograr todo lo que los
kirchneristas lograron, pero sin
pelearse con nadie.
Son tan
pavotes que pueden llegar a creer que los privilegios y ganancias que se les
recortan a los poderosos tradicionales no genera nada en ellos.
Que se la bancan piolas porque son
republicanos y respetuosos de las instituciones.
Que los
conflictos ocurren porque Cristina tiene mal carácter.
Son tan
pavotes, tan inocentes.
Si no
fuera que se lo merecen, por grasas y por vagos, hasta nos darían pena.
Vamos
gordis
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