sábado, 5 de noviembre de 2016

Encuentro de Noviembre


Lluvia

-          Hola don Ladislao.

-          Hola don Roberto. ¿Qué tal?.

-          Y…parece que va a llover…

-          Este tiempo tan caluroso …pero mis huesos me indican tormenta.

Roberto se sentó en la mecedora vacía y se abanicaba con una hoja grande. Estaban en el porche de la casa de Ladislao. Era de madera  pintada de verde, de una planta. Atrás había un huerto: lechuga, acelga, tomates y zanahorias crecían lentamente.

Miraban el cielo azul y con algunas nubes. No corria ni una gota de aire.

La esposa de Ladislao trajo una jarra de agua fresca con mucho hielo que ambos bebieron sorbo a sorbo de grandes vasos.

-          ¿Escuchó el pronóstico meteorológico de una gran tormenta por la tarde, don Ladislao?

-          Si, pero no me hace falta, mi cuerpo es mi pronostico.

-          Yo de muchacho soñaba que algún día llovería coca cola con papas fritas y helado de dulce leche

Ambos se rieron.

Miraron alrededor y conversaron sobre la cosecha, sus esposas, hijos y nietos. Sus antiguos empleos en la tienda y sobre lo acertado de retirarse al campo.

De pronto un viento les sacudió las mentes. Era oloroso como a azufre. Picante y fuerte.

Escucharon un rugido ensordecedor. Vieron una nave como un ovni pero más grande que aterrizaba sobre el campo seco.

Se abrió una compuerta y salió un “algo” de tres patas y dos brazos y una cabeza o eso creían porque estaba vestido con un traje espacial seguido por otros dos seres. La pantalla del casco que le cubria la cabeza era oscura se transparentó y vieron un rostro violeta con ojos amarillos que observaba el paisaje.

Se acercaban a Ladislao y a Roberto que boquiabiertos los miraban paralizados.

El primer ser se tocó la parte superior del casco y se escuchó una voz que decía:

-          Soy Ubiq, ellos son Tlor y Contl . Venimos del planeta que ustedes llaman Marte pero nosotros denominamos Goltyrl. ¿Ustedes son humanos, esto es el planeta Tierra?

Roberto tartamudeó mientras una llovizna tenue pero continua empezó a caer:

-          Eh…nosotros, nonosotros sosomos humm aannooss si hoommbres el se llallama Ladislao y yo me llamo Roberto

-          Bienbienvenidos – carraspeó Ladislao

-          Nosotros venimos en son de paz. Y queremos saber adonde estamos- Ubiq giro su cabeza hacia la nave y luego hacia la casa.

-          Estamos en Pigüe, provincia de Buenos Aires, Argentina. Tierra de vacas y masones-

-          Masones, hmm hombres constructores de edificios, de naciones y de ideologias, excelente. Tlor prepara nuestra vivienda, carpa para ustedes- dijo dirigiéndose a Roberto y Ladislao- estaremos aquí un largo tiempo.

Caminaron a la nave y comenzaron a extraer cosas. Armaron lo que se parecía a un iglú gigantesco. Mientras tanto Ladislao y Roberto conversaban entre ellos:

-          ¿Alguna vez creíste que esto te pasaría? Puta madre, casi me meo del cagaso. ¡Estamos haciendo historia!

-          Ladislao, estoy pensando, ¿Y si avisamos a algún diario o a la televisión? ¡Nos haríamos millonarios vendiendo la noticia a alguno de esos buitres periodistas!

-          Che, no seas asi! En esta vida hay cosas más importantes y trascendentales que el dinero. Podremos adquirir conocimientos- Se callaron porque Ubiq, Tlor y Contl venían nuevamente hacia ellos.

-          Demás está decirles que guarden nuestro aterrizaje en secreto. Podrian decir que esta carpa es un invernadero experimental agrícola. Nosotros trabajaremos mayormente de noche y algún dia quisiéramos intercambiar información sobre nuestros mundos. ¿Están dispuestos a hacerlo?

Ladislao y Roberto se miraron y sin hablarse pensaron lo mismo:

-          Si. Tenemos un trato - dijeron al unísono.

Desde ese momento entraban los seres a la casa de Ladislao y alguna vez entraban los humanos al iglú.

Aquel día, más que agua, llovieron extraterrestres.



                                             

                                                                




No hay comentarios.:

Publicar un comentario