domingo, 8 de febrero de 2015

Encuentro de febrero


1)      Mi corazón gime                                   2) La luna brilla

el sol arde en mi piel                                las estrellas alumbran

tu amor quema                                          la noche habla

lunes, 12 de enero de 2015




El mensaje

Lorena tomó el celular y leyó el mensaje. La amaba, si, tan simple como eso; pero sus palabras no podía aceptarlas: “cada día deseo tus abrazos, pero me resulta difícil dejar a mi esposa y a mis hijos, todavía no es el momento. Te extraño”. Una y otra vez resonaban las palabras en su cabeza. Juan la amaba, si, aunque quería conservar lo mejor de  dos mundos: su esposa e hijos y a ella como amante.
Suspiró y se preparó la cena. Comió algo sencillo, no quería salir esa noche.
Tal vez si Juan no se divorciaba ella debería dejarlo y seguir su vida con otro hombre soltero, sin compromisos ni ataduras.
Tomó un sorbo de vino blanco, se sintió mejor.
El viaje planeado sola a Córdoba le haría bien. Miró el celular y decidió no responderle pero no se resistió y contestó: “también te extraño”.
Lavó los platos, los guardó y se acostó. Debía levantarse a las ocho para tomar el avión.
Se le ocurrió no llevar el celular, sus amigos entenderían si no los atendía. Si, quizás unas vacaciones de su relación amorosa sería lo recomendable para pensar sobre su  futuro juntos o descubrir que no tenían ninguno.
Bostezó y se durmió soñando con las sierras cordobesas y con un nuevo celular.



lunes, 8 de diciembre de 2014



¡¡Felices fiestas!!

Encuentro de diciembre

Esta es un poema de mi padre escrita hace muchos años, que lo disfruten

Ajuste

Los pobres

Tienen (tenemos)

Pequeñas esperanzas inocentes

Para explicar lo inexplicable

Capacidad inagotable para devorar

                          Mentiras

                                 Ilusiones

                             Vírgenes, santos y dioses

Mañana será distinto

El hoy es sólo el tránsito al mañana

Y mañana será la esperanza

De un mañana distinto

Entre tantos mañanas

Todos los días se muere el hoy…

En la mítica casa

Donde conviven

El ser, el deber y el poder

Alguien ríe…por ahora

Desde hace mucho

Pero sólo por ahora.

                                                    José Agustín Sánchez

lunes, 10 de noviembre de 2014

Encuentro de noviembre



Mamá

Mamá rosa

Mamá risa

Mamá mesa

Mamá taza

Mamá tiza

Mamá casa

Mamá cose

Mamá lava

Mamá cava

Mamá come

Mamá cama

Mamá amor

Mamá humor

Mamá todo

Mamá mía  

domingo, 5 de octubre de 2014

Encuentro de Octubre 2014


Desilusión

Soy la lágrima que cayó

en tu mejilla esa tarde

en la que descubriste que

quería a otra.

Él te saludó desde lejos

y eso fue todo,

no más palabras,

no más de sus sonidos.

Soledad sentiste

y nadie te podía consolar.

Soy la lágrima cayendo hoy

en tu mejilla salada

 y te digo que

todo mejorará.

domingo, 7 de septiembre de 2014

Encuentro de septiembre


La señorita de cuarto grado

El árbol de jacarandá con sus flores celestes entró en el aula. Se movía lentamente con sus raíces limpias y todos teníamos cuidado de no pisarlas.

Nos leía un cuento y luego respondíamos preguntas sobre los personajes y la acción, también lo representábamos.

Era hermoso verla dar clase: sus ramas tocaban el techo, llenas de hojas, flores y algunos pájaros que nos alegraban las tareas escolares. Su voz era melodiosa.

Cuando veíamos ciencias naturales con su corteza nos daba una prueba de la fotosíntesis  y de la vida de una semilla en un germinador.

No le gustaba el fuego ni los muebles de madera.

Le encantaba hacer correcciones y los recreos en el parque del colegio.

Un día un compañero perdió su celular, lo buscamos por todos lados y lo encontramos entre las ramas de la seño porque se lo estaba mostrando a ella.

Hace dos meses nos visitó un señor de traje y corbata. Nos hizo preguntas sobre lo que estudiábamos, habló de la educación, de otros grados y nos indagó acerca de que pensábamos de los maestros. Todos respondimos que estábamos nosotros y nuestros padres muy contentos con nuestra señorita. El señor nos saludó y se fue.

Al día siguiente la directora dijo que ese señor era un inspector y que quería echar a la maestra porque no le gustaba su manera de enseñar. Nosotros gritamos. Perla y Carlos lloraron. A Lucía se le ocurrió juntar doscientas o más firmas para impedir que eso suceda. Desde esa tarde empezamos. Entre padres, vecinos y alumnos de otras escuelas juntamos quinientas firmas. Las llevó al consejo escolar el padre de Clara, que es abogado.

Estabamos nerviosos. La señorita jacarandá nos agradeció el esfuerzo y esperamos a ver qué pasaba.

Después de unos días la directora nos anunció que las firmas presentadas habían logrado evitar echar a nuestra maestra.

Festejamos con exclamaciones alegres.
¡Ayer hicimos una fiesta para celebrar que unidos pudimos tener a la señorita jacarandá con nosotros!