viernes, 1 de mayo de 2015

¡¡Feliz día del trabajo!!


T iempo
R espirando
A  ire
B  ajo
A gresiones
J  odidas
¡O cio!

Encuentro de mayo


Aventuras

Que linda es la biblioteca cuando cierra

Vení  conmigo

Dejá tu estante

Hablemos de nuestras aventuras

Yo soy Los tres mosqueteros

Vos sos  Montecristo

Filosas espadas

Amantes ardientes

Secretos incandescentes

Nadie me comprende como vos

Quiero agradecer que me escuches

Cuando lo necesito

Vayamos a buscar a nuestro autor.

Y le diremos lo que sentimos.

Vení  conmigo

viernes, 3 de abril de 2015

Encuentro de abril


 
Arlequín

 

Suena la música. Es la fiesta de disfraces de Año Nuevo de la  Asociación Amigos del Baile que se realiza todos los años.

El salón está iluminado por las luces, por los reflejos  de las mismas en los espejos y en  las coloridas ropas.

Por una de las ventanas abiertas que dan al jardín entra una brisa fresca, llena de aromas silvestres.

 De pie entre otras personas disfrazadas hay un hombre delgado,  cuyos cabellos son negros y sus ojos son azules, vestido de  Arlequín. Mira en uno de los espejos del salón su negro sombrero triangular de terciopelo, lo acomoda y revisa todo su atuendo buscando  alguna mancha. Tiene una camisa manga larga sin botones y un pantalón gris diseñados en rombos: algunos oscuros y otros  más claros, con encaje blanco en  el cuello y en los bordes de las mangas,  calza zapatos negros. Lleva atada en el cuello una capa blanca que le cubre la espalda. Aguarda y piensa si quizás esta vez ganará o perderá el premio: un viaje de dos semanas a una bahía brasileña con la estadía y el traslado todo pago, donado por una agencia de turismo.

¿Será víctima o triunfador? Su rostro se nota preocupado por si su aspecto es atractivo o vulgar y también por lo que ocurrirá.

Espera. Se anuncia que ganaron los premios en disfraces femenino y masculino: un vampiro y una sirena.  Suspira.

Alguien dice a su lado:

—   Una flor para su ojal —

Se da vuelta. Ve a una mujer que tiene ojos negros y cabello rubio enrulado suelto. Lleva puesto un vestido celeste plateado con volados semejante a un clavel, sandalias blancas  y cuelga de su brazo una canastilla de mimbre en la que hay muchos claveles.

—   Mi traje no tiene ojal, pero podría atarla en el cordón de la capa — dice él, mientras lo hace.

Entonces le responde ella con una mueca risueña:

—   Es una expresión decir que es para el ojal. Le doy un clavel a cada uno de los presentes. Parece entristecido por perder. Mi disfraz se denomina Clavelina.

—   Muy creativo. Es un engaño esta fiesta — dice Arlequín amargado.

—   Oh, hay cosas peores.  Pienso que todos  debajo de los disfraces de brujas, vampiros o magos queremos ocultar por un momento quienes somos y olvidarnos de nuestros errores. Quizá ilusión sería la  palabra adecuada: cada uno al estar aquí imagina  transformar sus vidas para siempre… pero pocos lo logran. Por eso se me ocurrió regalar flores. Yo planeo divertirme, me parece que esa es la idea de la fiesta — contesta Clavelina.

—   Quería ganar.  La diversión se ha frustrado. Si hubiera sido un vampiro…— dice él.

Ella responde:

— Tal vez lo consiga en otra oportunidad— y se aleja distribuyendo claveles.

Arlequín la mira. Decide aprovechar el  presente y luego la alcanza:

—   Retribuyo su regalo con esta capa. No tengo otra cosa — dice, entregándole la capa y sostiene el clavel en su la mano.

Clavelina  se asombra…aunque pone  la misma en la canastilla.

Se miran. Luego de un rato están bailando. Arlequín le pide el número de teléfono  a pesar de que no tiene en donde anotarlo pero le dice que lo recordara y lo repite varias veces en voz alta. Ambos se ríen.

Bailan dos o tres piezas.

Es el comienzo de un hermoso romance.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

martes, 3 de marzo de 2015

Encuentro de marzo

Hoy publico para este mes, un poema de mi padre, Q.E.P.D. 10/10/2014 porque le gustaba escribir



Memoria

Revolución

Liberación…

Palabras

Sangre

Sangre joven e inocente

Para un mundo nuevo

Nuevamente inocencia

Utopía

justicia

amor

tumbas

ni siquiera tumbas

miedo

amor

memoria…

domingo, 8 de febrero de 2015

Encuentro de febrero


1)      Mi corazón gime                                   2) La luna brilla

el sol arde en mi piel                                las estrellas alumbran

tu amor quema                                          la noche habla

lunes, 12 de enero de 2015




El mensaje

Lorena tomó el celular y leyó el mensaje. La amaba, si, tan simple como eso; pero sus palabras no podía aceptarlas: “cada día deseo tus abrazos, pero me resulta difícil dejar a mi esposa y a mis hijos, todavía no es el momento. Te extraño”. Una y otra vez resonaban las palabras en su cabeza. Juan la amaba, si, aunque quería conservar lo mejor de  dos mundos: su esposa e hijos y a ella como amante.
Suspiró y se preparó la cena. Comió algo sencillo, no quería salir esa noche.
Tal vez si Juan no se divorciaba ella debería dejarlo y seguir su vida con otro hombre soltero, sin compromisos ni ataduras.
Tomó un sorbo de vino blanco, se sintió mejor.
El viaje planeado sola a Córdoba le haría bien. Miró el celular y decidió no responderle pero no se resistió y contestó: “también te extraño”.
Lavó los platos, los guardó y se acostó. Debía levantarse a las ocho para tomar el avión.
Se le ocurrió no llevar el celular, sus amigos entenderían si no los atendía. Si, quizás unas vacaciones de su relación amorosa sería lo recomendable para pensar sobre su  futuro juntos o descubrir que no tenían ninguno.
Bostezó y se durmió soñando con las sierras cordobesas y con un nuevo celular.