Este mes voy a recomendar un libro
Muerte de la luz de
G RR Martin Es una historia de amor poco convencional en un ambiente planetario extraterrestre. Muy bien descriptos los personajes. Inesperado final. Algo diferente y estimulante para leer y sorprenderte!
martes, 15 de octubre de 2019
domingo, 8 de septiembre de 2019
de vuelta!! septiembre de 2019
hola lectores! Despues de un tiempo vuelvo a publicar!
Aire
Irene inflo el globo. Lo sujeto fuerte y volo...馃榿馃巿
Aire
Irene inflo el globo. Lo sujeto fuerte y volo...馃榿馃巿
domingo, 1 de julio de 2018
Encuentro de julio
Bland贸n
El vel贸n ilumina mi cara.
Me da el bien de leer mi alma
mal aconsejada por la escasez de planes.
Siento las l谩grimas al recordar
el desamor ocurrido.
Mi amiga me bisbiseaba
ideas para conquistar a Juan,
pero sus murmullos no me ayudaron.
Yo susurre en el o铆do de 茅l
penas, deseos, sue帽os
pero nada funcion贸.
No me am贸.
Quise gritar a los cuatro vientos
el dolor de mi roto coraz贸n.
La bilis inund贸 mi vida.
La dulzura de lo anhelado y no conseguido
me consuela minimamente.
Y a煤n lloro mi desamor
con berrinches varios
a mi madre, mi padre
y mis amigos.
Las rabietas no me dieron
serenidad ni paz.
El candelero de mi pena
me dirige 煤ltimamente.
Me dicen que el biso帽o
muchacho del que estaba enamorada
era muy inexperto
para m铆, y espero
para el futuro
un experimentado hombre
que me ame
y a quien yo ame
con sus virtudes y defectos.
domingo, 8 de abril de 2018
Encuentro de abril
El regreso
de ET
Eliot era un
joven de 20 a帽os. Estudiaba astronom铆a y so帽aba con realizarviajes espaciales y
conocer otros planetas.
Recordaba a
su amigo alien铆gena que estuvo en la tierra y aprendi贸 a hablar con humanos.
Un d铆a lleg贸
a su casa justo cuando sonaba el tel茅fono y atendi贸.
-
Eliot…¿C贸mo
est谩s?
-
¿Qui茅n
habla?
-
Soy
yo, ET
Eliot se qued贸 sin habla. Era de no creer
-
Voy
a ir a la tierra en unos d铆as, encontremosno en el 谩rbol de los besos el 30 de
octubre a las once de la noche - y colg贸.
El muchacho se desmay贸.
Cuando lleg贸 el d铆a, estaba distra铆do. A las diez fue al bosque y esper贸
cerca del 谩rbol. Vio la nave posase a
unos metros y al rato lleg贸 ET.
Se abrazaron. Eliot lloraba de alegr铆a. ET, brillaba su coraz贸n.
Hablaron del planeta del extraterrestre, de los viajes y de lo que hacia
el joven.
Se encontraron otras veces en diferentes lugares del bosque.
Una noche hab铆a cerca un campamento y tuvieron tanta mala suerte que una
pareja los vio. Gritaron aterrados y se alejaron. ET y Eliot se dispersaron.
Los j贸venes acudieron a la polic铆a y al poco tiempo rastreaban el bosque.
Eliot estaba desesperado, nada sabia de su amigo.
Entonces recibi贸 una llamada en sus celular y ET dijo:
-
Ven
conmigo a mi planeta. Nos vemos en el campo de beisbol ma帽ana a las diez de la
noche – Colg贸.
Eliot pens贸 y medit贸. Queria conocer el espacio…pero abandonar todo…igual
con la NASA viajar a Marte o J煤piter llevar铆a d茅cadas, y se decidi贸. Guard贸
ropa y libros y se fue al estadio de beisbol.
All铆 se sinti贸 listo. ET lo abraz贸 y subieron a la nave.
Eliot cumpl铆a su sue帽o espacial.
martes, 6 de marzo de 2018
Encuentro de marzo
Educaci贸n
Como todas
las ma帽anas, Eduardo se prepar贸 para sus clases equivalentes a tercer grado. Se
sent贸 en el escritorio junto a sus compa帽eros y sac贸 su netbook.
Entr贸 el
profesor y dio los buenos d铆as. Enseguida empezaron a leer una noticia por
internet, y el educador lo felicito por su lectura. Eduardo sonri贸. ¡Era un
fierro el profe!
El recreo lo
hicieron en el parque virtual, mientras tomaban un jugo y un alfajor.
Luego
estudiaron ciencias sociales: la revoluci贸n de mayo y se emocion贸 con las
escarapelas.
Un alumno
cerr贸 la compu y se neg贸 a trabajar.
Todos se
asombraron. Despu茅s de un rato el profe lo llev贸 al lado, al aula de los
atrasados y volvi贸 la calma en la clase.
Faltaba poco
para terminar la jornada a las doce. Leyeron una frase de Sarmiento y se
despidieron hasta el d铆a siguiente.
El docente
se qued贸 solo en el sal贸n. Quieto. Descarg贸 sus circuitos en la Pc del docente
y sus articulaciones mec谩nicas se acomodaron en el armario, hasta la ma帽ana
siguiente. Repas贸 la primera ley de robotica de Asimov: “No da帽aras a un ser
humano”, y se puso en Sleep, hasta que se despertase a las 7:30 para otro d铆a
escolar.
domingo, 3 de diciembre de 2017
Encuentro de diciembre
Zapatos
Lleg贸 a su casa. Subi贸 las escaleras. Meti贸 la llave en la
cerradura. Entr贸 a la cocina y dej贸 su malet铆n.
Cen贸 una aza de sopa y se acost贸. So帽贸 con su madre.
Se desperez贸 y abri贸 lentamente los ojos. Se sent贸 y se
puso las pantuflas. Vio junto a su cama unos zapatos que no eran suyos. Se
asombr贸. Busc贸 su paraguas para defenderse y recorri贸 la pieza, la cocina y el
comedor. En el ba帽o vio luz. Se acerc贸 lentamente. Descubri贸 un hombre
lav谩ndose las manos. 脡ste se dio vuelta y grit贸 al ver a su hermano que se re铆a.
Se abrazaron. El le hab铆a dado una llave de su casa por emergencias y consider贸
que no verlo hacia un a帽o era una de ellas. Se sentaron en el sof谩 y tomaron un
caf茅. Luego cerveza fr铆a. Almorzaron. Fueron al cine. Se alegraba de encontrar
a su hermano. Sonri贸 mientras eleg铆an la pel铆cula para ver: una de vaqueros.
s谩bado, 18 de noviembre de 2017
Encuentro de Noviembre
Bandera
Un viernes al mes a la noche se reun铆a la Hermandad, un
grupo de profesores de historia amigos que com铆an asado, jugaban al truco,
beb铆an vino y hablaban casi hasta el amanecer.
Una de las veces uno de ellos, Rodrigo, bastante borracho,
expuso la teor铆a de que sab铆a d贸nde estaba la bandera que cre贸 Belgrano en
febrero de 1812 en Rosario. Los amigos le dijeron que nadie sab铆a su ubicaci贸n.
脡l los hizo callarse y misteriosamente dijo:
-
Yo pienso que est谩 enterrada con 茅l en el
Convento de Santo Domingo.
-
¡No, no es posible!- lo contradijeron tir谩ndole
corchos y se rieron- ¡Dej谩 la marihuana!
-
Hagamos una apuesta: en la pr贸xima reuni贸n yo
tendr茅 la bandera. Si es as铆, cada uno me dar谩 $500 sino yo ir茅 a ver el
partido River- Boca con la camiseta de Boca.
Aceptaron
Rodrigo el lunes pase贸 por el
convento, vio cu谩ntos guardias hab铆a, la tumba y calcul贸 el tiempo que podr铆a
tardar en llev谩rsela si es que estaba ah铆.
El viernes siguiente se
observ贸 en el convento una humareda verde. Era gas paralizante. Una sombra con
m谩scara antig谩s entr贸 mientras los guardias yac铆an en el suelo.
Abri贸 la tumba y bajo los
huesos y una tela blanca encontr贸 la bandera argentina. Peg贸 un salto de
alegr铆a. La guard贸 en su mochila y se fue.
El viernes que se volvieron a
reunir la llev贸. Cuando la mostr贸, se hizo un silencio profundo.
-
¡Bueno, aqu铆 est谩!- exclam贸 - ¡P谩guenme
muchachos!
-
- Yo le铆 en el diario que hab铆an entrado en el
convento. ¡Est谩s loco!- dijo Pablo.
-
¡Esa no es!- dijo Dami谩n.
-
¿No ven la tela gastada? Ma帽ana contare en mi
blog que la encontr茅.
-
No sab茅s en lo que te met茅s, no lo hagas- dijo
Jos茅.
-
Lo voy a hacer, es cuesti贸n de justicia y debe
ser recuperada, que debe estar en un museo- decidi贸 Rodrigo.
D铆as despu茅s la noticia se
expandi贸 por las redes sociales.
La polic铆a federal estaba
incr茅dula, fue a buscarlo a su casa, lo interrogaron pero no ten铆an prueba de
que fuera la primera bandera.
Los profesores de donde
trabajaba Rodrigo no le hablaron, murmuraban a sus espaldas que era un ladr贸n y
un profanador.
El due帽o del departamento le
dio quince d铆as para desalojarlo.
Rodrigo estaba temblando
cuando cerr贸 la puerta de su casa. ¿Qu茅 hab铆a hecho? Solo, viendo la tele,
observaba la bandera de reojo.
No durmi贸. En la
ma帽ana estaba en la calle corriendo y gritando.
-
¡Miren nuestra bandera!-la agitaba- ¡la
recuper茅! ¡no la rob茅! ¡Es nuestra!
Lo observaban pasar sin
creerle.
A zancadas fue a la puerta de
canal siete. Lo filmaron con la bandera sobre sus hombros y como sinti贸 que no
lo aceptaban se la puso como un chal y corri贸 riendo a carcajadas.
De pronto se asombr贸, volaba
sobre Recoleta y lo se帽alaban desde abajo. Lleg贸 al obelisco y at贸 la bandera
en su cima.
Lo baj贸 una gr煤a, con los ojos
desorbitados y lleno de l谩grimas su rostro.
domingo, 1 de octubre de 2017
Encuentro de octubre
Bland贸n
El vel贸n ilumina mi cara.
Me da el bien de leer mi alma
mal aconsejada por la escasez de planes.
Siento las l谩grimas al recordar
el desamor ocurrido.
Mi amiga me bisbiseaba
ideas para conquistar a Juan,
pero sus murmullos no me ayudaron.
Yo susurre en el o铆do de 茅l
penas, deseos, sue帽os
pero nada funcion贸.
No me am贸.
Quise gritar a los cuatro vientos
el dolor de mi roto coraz贸n.
La bilis inund贸 mi vida.
La dulzura de lo anhelado y no conseguido
me consuela minimamente.
Y a煤n lloro mi desamor
con berrinches varios
a mi madre, mi padre
y mis amigos.
Las rabietas no me dieron
serenidad ni paz.
El candelero de mi pena
me dirige 煤ltimamente.
Me dicen que el biso帽o
muchacho del que estaba enamorada
era muy inexperto
para m铆, y espero
para el futuro
un experimentado hombre
que me ame
y a quien yo ame
con sus virtudes y defectos.
s谩bado, 15 de julio de 2017
Encuentro de julio
Microcuentos
Luz
La vela gote贸, llor贸 y se apag贸. Las estrellas aplaudieron. Y
el sol durmi贸 feliz.
Flor
¡Que bien huelo! ¡¡Atchisss!!.
Pereza
Soy blando, dijo el colch贸n y se hundi贸.
s谩bado, 3 de junio de 2017
Encuentro de junio
Desaparici贸n
Me llamo Alejandra. Hace cinco a帽os, cuando ten铆a ocho, pas贸
algo terrible. Viv铆a y vivo en el Barrio La Marina en Ituzaing贸.
Me encantaban y aun me encantan los cuentos de detectives.
Con mi mejor amigo Marcelo investig谩bamos cosas.
Cerca de mi casa hab铆a una mercer铆a. A Elsa, la mujer que la
atend铆a, no la ve铆amos desde hacia quince d铆as.
Entusiasmados Marcelo y yo empezamos a investigar: primero
hablamos con los vecinos, ninguno la hab铆a visto en la casa ni sab铆an si se
hab铆a ido de viaje o que.
Le preguntamos a Jos茅, el marido y dijo que no nos preocup谩ramos
que Elsa estaba en casa de su madre, pero no le cre铆mos. Seguimos investigando.
Un d铆a cuando este se fue al centro entramos por una ventana a
su casa. Revisamos. El comedor, la cocina estaba todo en orden. En el
dormitorio se hallaba la cama matrimonial con un cubrecama azul y dos mesitas
de luz con veladores. Hab铆a un armario que abrimos: estaban polleras, vestidos
y zapatos de mujer. Vimos dos maletas con rueditas, en los cajones hab铆a
bombachas, corpi帽os y calzoncillos. Nos dimos cuenta de que nada faltaba y
supimos que Elsa no hab铆a viajado.
Salimos apurados. En el fondo hab铆a un galponcito. Nos
acercamos. Estaba cerrado con un candado. Olimos algo feo pero temiendo que
Jos茅 llegara nos fuimos.
En la vereda nos encontramos con Ana, mi peor enemiga. Me tir贸
bolitas a la cara. Corrimos. Nos persigui贸 pero no nos alcanz贸.
Cuando estuvimos en mi casa hablamos.
-¿Qu茅 hacemos Ale?-
Pens茅 y dije:
-¿¡Le avisamos a la polic铆a del olor?!-
-¡¡No, est谩s loca!!-
- Bueno, vigilemos a Jos茅, a ver que hace-
Estuvimos de acuerdo y nos preparamos para empezar al d铆a
siguiente.
Pero no pudimos hacerlo. Jos茅 no volvi贸. Lo hab铆an atrapado robando
una agencia de viajes. Estaba preso.
Entonces decidimos avisarle a la polic铆a del olor.
D铆as despu茅s supimos que hab铆an entrado al galponcito donde
hab铆a sillas oxidadas, muebles viejos y al fondo hab铆a un saco de arpillera.
Dentro estaba el cad谩ver de Elsa
Jos茅 fue acusado y se prob贸 que era el asesino por un pelo
suyo en las u帽as de Elsa, que se hab铆a defendido cuando la atac贸; la mat贸
porque ten铆a celos de Luis, el actor principal del teatro municipal.
Fue el notici贸n del barrio que se chismorreo durante meses.
El comisario Guti茅rrez nos agradeci贸 el dato. Y nos sentimos
como Sherlock Holmes el cual me cont贸 mi pap谩 que era un personaje detective
muy famoso.
Hoy, leo cada novela de 茅l con pasi贸n, trato de adivinar qui茅n
es el culpable, ¡¡y acierto la mayor铆a de las veces!!
domingo, 14 de mayo de 2017
Encuentro de mayo
P谩jaro
Enamorado
Yo soy un animal
un p谩jaro en su jaula
sintiendo amor por la luna
y mi sombra la acompa帽a
Nuestras almas est谩n unidas
no existe dicha mayor
ni la muerte nos separara
Tengo la esperanza
de poder partir a su lado
envuelto en su luz de vivir
por siempre
como han so帽ado
las estrellas desde su infancia
Soy mudo llanto
al no verla durante el d铆a
Nadie me consuela pues
tengo sed nocturna
Mecen las flores del jard铆n
mi tristeza
Pero ya ahora
el sol se oculta
y feliz me siento s谩bado, 22 de abril de 2017
Encuentro de abril
Esp铆a golosa
Bueno, me presento. Mi nombre es Elsa y vivo en Temperley.
Hago dieta desde que nac铆 creo. Pesaba cuatro kilos y medio. Mi vida son
visitas a nutricionistas y a gimnasios. Ahora hago la dieta de las frutas y
verduras Robins.
En mi casa esconden las tortas y los dulces. Lo s茅 porque
las huelo. Tengo un olfato muy sensibilizado. Ayer vi a mi hermano que entraba
a su pieza y cerraba la puerta. Sigilosamente me acerque a 茅sta y mire por el
ojo de la cerradura. Vi que se com铆a seis alfajores en media hora y guardaba
otros seis en su armario. Me alej茅 a la cocina porque entr贸 mi padre del
trabajo.
Trat茅 de seguir con normalidad el d铆a. Cen茅 una naranja y
habl茅 de mi rutina sin empleo, leyendo, muerta de hambre y escuchando lo que
contaban los dem谩s.
A la ma帽ana cuando me levante ya se hab铆an ido todos.
Desayun茅 una zanahoria y tome mate escuchando la radio.
Entonces no aguant茅 m谩s y entr茅 a la habitaci贸n de mi
hermano. Me mir茅 en el espejo y me vi gorda, noventa kilos de deseos no
cumplidos y de novios anhelados pero nunca buscados. Rubia con rulos y ojos
verdes, pecosa, soy bonita, si, pero obesa y me parece que nadie me da bola.
Casi no hago lo que planee; pero vi el armario y lo toque. Abr铆 la puerta y
saque cuatro alfajores. Lentamente los mastique disfrutando cada migaja dulce
con merengue y dulce de leche. Es el placer m谩s grande de la tierra. Ni el sexo
se lo puede comparar, nunca tuve pero estoy segura que la comida es mejor que
el sexo sin duda alguna.
Entonces estaba por empezar el quinto alfajor cuando
escuch茅 un ruido. Me puse nerviosa y no sabiendo que hacer me escond铆 en el
armario que era grande y por suerte entr茅 sin estar apretada entre sus paredes
de madera. Cerr茅 la puerta y espere.
Era mi hermano con un amigo. Hablaban de sus estudios y
luego de mujeres. Las prefer铆an con curvas y algo de cerebro, no demasiado para
que no los sobrepasaran a ello, y para mi sorpresa descubr铆 que yo le gusto a
Hern谩n, el amigo de mi hermano. Ahogu茅 un grito. Jam谩s lo hubiera imaginado.
Mientras mi hermano abria la otra puerta del armario y se cambiaba para ir al
pool, Hern谩n describ铆a mi persona como sensible y paciente, sobre todo por
hacer la dieta. Al rato salieron.
Temblando, puse los pies fuera de mi escondite y me mire en
el espejo. Decid铆 que esa dieta de las verduras no era lo que me hacia falta,
sino tener m谩s confianza en mi misma y aceptarme como soy si asi le gusto a
Hern谩n. Pero quer铆a bajar unos kilitos. Recordando a Bel茅n que me dec铆a que en
Alco se comia de todo y bajabas supe que tenia que ir. En la cocina respire m谩s
tranquila y junt茅 fuerzas para la pr贸xima vez que viera al amigo de mi hermano
no huir铆a de la habitaci贸n en la que 茅l se encontrara sino que chalar铆a un
largo rato con el, quiz谩s despu茅s tuvi茅ramos una cita.
s谩bado, 18 de marzo de 2017
Encuentro de marzo
Casa de antig眉edades
Entr贸 y son贸 el llamador de
谩ngeles. Mir贸 alrededor. Hab铆a porcelanas, joyas, sillas, objetos que parec铆an
de oro. Pase贸 un rato entre las mesas. Vio un elemento de loza, redondo,
ahuevado con pico desde la base.
Se acerc贸 alguien
-
Se帽or, ¿puedo ayudarlo?-
-
S铆. ¿Qu茅 esa cosa en forma de S, con esa tapa
que se levanta por medio de un engranaje?-
-
Es una antigua jarra de vino de Roma-
-
¡Que rara y bonita! ¿Me muestra ese cuadro?-
El
empleado se dio vuelta y mientras descolgaba el mismo, el otro hombre se meti贸
en el bolsillo una cajita dorada (que crey贸 que era de oro) y un anillo.
El
empleado lo vio en el espejo colgado al lado de la pintura y le grit贸:
-
¡Eh, se帽or! ¡Devuelva eso!-
El
otro hombre empez贸 a correr hacia la puerta por entre las cosas y tir贸 la jarra
de loza y metal que se rompi贸 y un adorno de porcelana cay贸 al piso.
Lleg贸
a la puerta, sali贸 a la vereda y empez贸 a correr cuadras abajo.
El
empleado llamaba a la polic铆a pero no apareci贸 ni uno. Resignado, volvi贸 a
entrar a la casa de antig眉edades y barri贸 los trozos de la jarra dispersos por
el suelo.
D铆as
m谩s tarde se enter贸 en un noticiero que se hab铆a vendido un anillo del siglo
XVII a un duque ingl茅s. Tom贸 el tel茅fono y llam贸 a su jefe para que un
detective rastreara el viaje de esa joya y fuera devuelta y para atrapar al
ladr贸n del negocio.
s谩bado, 11 de febrero de 2017
Encuentro de febrero
Noche chocolate
Estoy transpirando.
Faltan unos minutos para
Que se encienda la magia.
En el cine aguardo la pel铆cula
Con un chocolate con man铆
Noche chocolate
Historia fant谩stica
No es cine sin chocolate
Mi alma brilla como estrellas
Y quisiera un mate
Pero es
Noche chocolate
Estreno eterno
Artilugio ingenioso
Film distrayente
Todo es posible
Con mi chocolate
domingo, 15 de enero de 2017
Encuentro de enero 2017
Arte
dram谩tico
El teatro es c谩lido. Las butacas son de felpa
azul. El escenario es grande. Las cortinas son negras. El profesor comienza la
clase mientras los alumnos se sientan en el suelo del escenario.
-Bien. Hoy vamos a representar algo inusual.
Cinco de ustedes ser谩n cosas o personas que escuchan un ruido y se esconden en
el armario. Ra煤l representaras a Hamlet que por seguir una voz, la del padre, se
esconde; Roque vos sos un ni帽o de cinco a帽os que se esconde porque tiene miedo
de que el padre le pegue; Rita har谩s de
Dora la tarotista del pueblo: te ocultas porque las energ铆as est谩n concentradas
en el placard ; Ignacio vos sos Mr. Smith, un investigador privado que sigue
rastros y siente pasos en la casa y
presa del p谩nico se esconde y Julio vos sos un polic铆a que espera dentro
del placard para sorprender al asesino. Actuaran cinco minutos cada uno y los dem谩s hacemos de p煤blico.
Empieza Ra煤l-
Por momentos se siente la atmosfera de
Dinamarca, el llanto de una criatura, las fluctuaciones del aire en torno a las
manos de Rita, se ve el brillo de una lupa, y se escuchan dos disparos. Todos
los actores respiran ajetreados despu茅s
de su acto y se sientan.
El p煤blico aplaude. El profesor sonr铆e.
-
¿Les
hizo pensar en Narnia, el Le贸n, la bruja y el ropero el ejercicio? Esa es la
idea. Entrar a otra dimensi贸n aunque sea por un rato-
Algunos murmullos se escuchan.
-
¿Qu茅
sintieron?-
Los cinco coinciden en que dar la sensaci贸n de
estar dentro de un armario no es agradable, y tener que ser creibles desde all铆
les result贸 dif铆cil.
El profesor asiente.
De pronto se cort贸 la luz. Gritos. El profesor dice
que se queden quietos, prende un encendedor y va hacia atr谩s de la escena.
Mueve la t茅rmica y vuelve la luz.
-
¿Est谩n
bien?-
-
Si-
-
Bueno,
sigamos. Esperen, ¿ad贸nde est谩n Ra煤l, Roque, Rita, Ignacio y Julio?-
Los llaman, despu茅s
gritan sus nombres pero no aparecen. Retorci茅ndose las manos se miran, uno se
deja caer al piso.
El profesor agarra su
celular y llama a la polic铆a. Cuando 茅stos llegan les explica lo sucedido. Los
buscan, pero no los encuentran. Todos tiemblan y se van a sus casas aterrados.
El profesor suspira y
se sonr铆e torcidamente. Ha salido todo
como el plane贸.
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